Tratado de Medicina Oculta y Magia Práctica (Ampliado y Corregido)Samael Aun Weor, 1978

 

¿MEDICINA OCULTA?

 

Por pura ignorancia (no ignorancia intelectual sino de la conciencia de la naturaleza), la idea de que toda nuestra poderosa ciencia médica sea inferior a alguna suerte de gcuranderismoh preservado entre los libros gsagradosh de una secta minoritaria es rechazada como algo imposible. Sin embargo cualitativamente esto es rigurosamente cierto.

 

Solemos desdeñar por comprensible desconfianza los remedios tradicionales o mágicos, pero paradójicamente cuando somos desahuciados por los doctores nos sentimos tentados a acudir a curanderos y milagreros, y resulta que entonces eso tampoco funciona, que nos estafan, que nos engañan, y que nos sentimos ridículos por haber albergado falsas esperanzas, y nos toca enfrentarnos a la dura realidad de que no hay remedio cierto al que acudir...

 

La medicina oficial se hace pasar por infalible a pesar que no siempre es capaz de curar ni lo que sí sabe curar por falta de dinero, y esto puede afirmarse rotundamente sin dejar de reconocer que pese a sus muchas limitaciones presta un gran servicio.

 

Es bueno entender que tal servicio no puede ser más grande debido a la generalizada forma de pensar de todo profesional que aplica la ciencia oficial, reaccionaria en el fondo, y que sólo admite la posibilidad de mejora si viene por cauces previamente admitidos. El problema de la fiabilidad está detrás de todo, un científico no puede asegurar que algo es verdad si no dispone de pruebas, si lo hiciese cualquier cosa podría ser admisible a cuestión y sería imposible estar seguros de qué es verdad y qué no lo es.

 

Ya eso todos lo tenemos asumido, y pese a todo nada perdemos si abandonamos esa falsa sensación de seguridad que para el no científico da la ciencia, y comprendemos que los gentiles doctores saben lo que saben, poco en realidad, y que su gautoridadh existe sólo porque preferimos ver las cosas como nos conviene en vez de como son.

 

En la práctica, aunque no se nos escape que nuestros médicos tienen un saber bastante limitado, no hay medicina alternativa que se tome en serio porque la ciega creencia de los doctores les lleva a imponerse como única opción, y a oponerse a la posibilidad de otras formas de curar. Su creencia ciega es que su siempre creciente comprensión del tejido vivo les llevará algún día a la perfección en la medicina. Es comprensible que obren así porque ellos encarnan a la alternativa racional, y en la base del mismo pensamiento racional hay una postura inamovible que de tan asumida pasa desapercibida: cuando la alternativa no es racional, el temor de que sencillamente se explote nuestra necesidad para, de todos modos, no conseguir nada o incluso ser engañados, es elevado de paranoia a sensatez, y nos lleva al rechazo tajante de la supuesta alternativa a considerar. Así es como hemos ido "progresando" de un pensamiento dominado por la idea de algo mítico o consciente tras de todo fenómeno, a la tendencia actual de contar sólo con nuestra experiencia comprobable. No nos ha quedado otro remedio que pensar así pues ya no somos capaces de percibir la parte consciente de la naturaleza...

 

Sin embargo el ocultismo nos sigue invitando a tomar otra postura: la admisión de sus postulados como posibilidad, de ahí que a una medicina que no podemos abordar más que desde ese punto de vista la llamemos MEDICINA OCULTA. Nos reeduca el ocultismo para que seamos capaces de iniciarnos en caminos donde la propia experiencia consciente nos hará independientes de esa supuesta infalibilidad oscura que el pensamiento racional impone (oscura, porque sólo nos deja estar seguros de que nada hay seguro).

 

Todos nosotros somos máquinas pensantes férreamente persuadidas para funcionar racionalmente, así pues, aunque no hay razón para creer en ninguna medicina alternativa, invitamos al lector a considerar que tampoco la hay para negar que exista una medicina natural ya prevista por la propia naturaleza, y dispuesto a explicarla está este libro que nos parece punto y aparte en materia de medicina, por estos motivos:

 

1.      Contiene remedios que no se basan en la mera tradición de ningún pueblo, sino en la sabiduría oculta, es decir: en el conocimiento directo de la parte espiritual de las plantas, una singular conciencia con la que puede el médico comunicarse, capaz de sanar determinada dolencia, y a la que el médico aprende a encomendar una curación mediante unos ritos naturales que siempre han existido y que jamás cambian, depositados en una parte del ser del propio médico, llamada intercesor elemental. Aunque ese conocimiento puede y suele transmitirse mediante la tradición, de manera que otros sin mejores resplandores lo apliquen, también puede conquistarse accediendo directamente a la fuente espiritual original. En todo caso, este tipo de medicina consigue que el principio anímico inteligente que da vida a una planta se ocupe en curar una enfermedad, en reparar lo vivo mediante lo vivo.

 

2.      Su autor recopiló sus remedios por sí mismo durante toda su vida, y los aplicó con éxito.

 

3.      Le mueve a publicarlos únicamente la compasión por el sufrimiento de los enfermos, y lo hace en el marco de la propia escuela que creó para enseñar a sus discípulos la sabiduría oculta, mediante la cual pueden desarrollarse las facultades necesarias para ver, oír y tocar a esos elementales o esencias vegetales.

 

4.      Es consciente de que no será bien considerado ni mucho menos entendido, incluso entre sus propios discípulos, pero eso realmente no le importa porque tal vez alguien pueda servirse de lo que enseña.

 

5.      No se pierde nada con tener recopilados estos remedios. Tal vez nunca se usen porque pese mucho el ya citado problema de que al optar por una ciencia empírica, nos sintamos incapaces de tomar en serio una ciencia netamente mágica o espiritual, pero muchos de los remedios podrían usarse aún en esas condiciones y funcionarían aunque no podamos creerlo.

 

Samael Aun Weor es capaz de explicar lo que le consta en forma didáctica. Les ofrece a sus lectores una seguridad en lo que enseña que no puede demostrar, por tanto se desmarca de toda clase de lineamientos y se pone a sí mismo como garantía de lo que dice, sabiendo que quien le escuche no gozará de las facultades que a él le permiten verificar todo lo que plantea, pero asegurando que puede conducir al discípulo al desarrollo de todas esas facultades, eso equivale a solicitar del discípulo un crédito personal. Así, una vez estamos en condiciones de conceder ese crédito, la garantía que tenemos en la veracidad de este libro (su autor), se vuelve más que suficiente para reivindicarlo aquí y llamar la atención sobre él.

 

Lo que se ha tratado de hacer aquí es una labor de investigación por cuenta propia muy sencilla: cerciorarnos de que tenemos el texto original, organizar un glosario con referencia a todos los ingredientes y plantas usados en los remedios de este libro, y dejar todo el material a disposición pública libremente para que dispongan de él todos a quienes pueda interesar.

 

 

COMENTARIOS AL RESPECTO DE LA EDICIÓN: DIFERENCIA ENTRE LAS DOS EDICIONES PRINCIPALES DE 1978

 

A título póstumo, y a criterio de dos editores independientes (y por lo tanto con distintos efectos sobre el resultado final), se publicó como mensaje de Navidad de 1978 la revisión y ampliación del imponderable «Tratado de Medicina Oculta y Magia Práctica» de 1952 que el maestro había dejado preparada antes de desencarnar. La primera edición Colombiana de este mensaje del 78 es de ese año 1978, y es la que ponemos desde esta página en vuestras manos. Simultáneamente se editó una primera edición Mexicana.

 

Es nuestro interés recuperar y clarificar desde el punto de vista práctico todo lo concerniente a este libro para que llegue en perfectas condiciones a las manos a que deba llegar. Afortunadamente, nos honra informar al paciente lector de que en esta revisión hemos podido salir de muchas dudas que planteaba el texto, y corregido múltiples erratas más adelante documentadas. Sin duda, nuestra edición es la mejor que se ha hecho hasta el momento de esta obra, tanto desde el punto de la fidelidad al texto original como desde la cobertura documental de términos y correcciones.

 

Entendemos demasiado bien la postura ambigua tras la que han visto la luz las ediciones precedentes de esta obra maravillosa, indefinida en algún punto entre el tomar el texto al pie de la letra sin corregir absolutamente nada aún sabiendo que es erróneo por miedo a incurrir en adulteración, y la franca incomprensión de determinados pasajes del texto en sí, pero el trabajo que hemos tratado de hacer en esta edición, es el que haría cualquiera que pretenda aprovechar el texto en su totalidad: investigar cada ingrediente, verificar que las formulas están completas, examinar las diferentes versiones de cada remedio en distintas ediciones, y tratar de llegar mediante todo eso a una cierta capacidad personal para certificar la exactitud y corrección de todo lo impreso o, cuanto menos, a despejar todas las dudas en torno a la autenticidad del texto y en cuanto a su comprensión.

 

Como fruto de todo ese esfuerzo nos permitimos el lujo de ampliar y revisar el glosario final del libro, y mediante este escrito, el de aclarar la cuestión aquella de las diferentes versiones y ediciones, no para sembrar la duda sino para rescatar de entre la confusión la pureza original (al menos trataremos de dar cuantas explicaciones conocemos para contribuir a ello). Esperamos así poder concentrarnos mejor en el universo que este tratado descubre ante nosotros desde el enfoque de la práctica y cuyo nombre es: ELEMENTOTERAPIA. Y con sumo gusto quedamos a expensas de la apocalíptica sentencia con la que termina el tratado:

 

«He concluido este trabajo de Medicina Oculta y Magia Práctica. En nombre de la Verdad afirmo lo siguiente: No busco fama, honores, dinero. Sólo me anima el deseo de servir humildemente a la pobre humanidad doliente. Nadie tiene derecho a aumentar o disminuir las fórmulas de este libro. Nadie está autorizado para destruir este trabajo.

 

Usando esta vez las palabras del Apocalipsis de San Juan, dice: "Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro". "Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro". "Y si alguno quitare del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de las cosas que están escritas en este libro".

 

Esta es la ciencia sagrada, medicina, divinales poderes, elementales sublimes, Magia Santa.

 

Nadie está autorizado para añadirle o quitarle o adulterar este libro sagrado.»

 

Al contrario que querer modificar o adulterar, nuestra intervención se ha limitado a identificar las arbitrariedades propias de los problemas prácticos de edición, y ahora, documentarlos lo mejor posible.

 

Una revisión como esta sólo tiene un sentido: transmitir la idea del grado de confiabilidad que razonablemente podemos tener de que un texto es íntegro y fiel al original, por eso no importa tanto el contenido en sí de los textos, que cada quien debe valorar, como el hecho de que la manipulación sufrida por el texto desde el manuscrito a las manos del lector quede acreditada y resulte transparente.

 

Tres cuestiones se plantean desde este punto de vista que para bien de todos vamos a aclarar en este comentario:

 

 

 

1.      Al existir dos ediciones simultáneas, cabe preguntarse cual de ellas es la mejor. Nosotros hemos examinado ambas. No sabemos si los editores obtuvieron el texto ampliado como notas aparte con el entendido de combinarlo a una versión corregida del libro publicado en 1952, o como un borrador ya elaborado por el autor, pero cabe preguntárselo ante el hecho de que ambas ediciones difieren notablemente en el orden en que se encuentran en ellos los distintos remedios. Lo que sí sabemos es que la edición Colombiana ha respetado la estructura peculiar o mejor dicho la falta aparente de estructura del texto más que la Mexicana-Española. Esta última, en aras presumiblemente de una mejor organización, la ha querido cambiar (demasiado a nuestro entender) agrupando determinadas fórmulas bajo un mismo apartado y ordenándolas alfabéticamente. Es posible llegar a la conclusión de que la edición Colombiana no alteró fundamentalmente el orden de las partes escritas considerando por ejemplo que hemos visto en la edición Mexicana-Española fórmulas diciendo algo como: gmajar las semillas como en el caso anteriorh y seguidamente vemos una nota del editor que nos refiere a otra fórmula que está muchas páginas antes o después, y al ver el mismo caso en la Colombiana, vemos que la formula referida está justo antes de la que alude a ella. Esto revela a la edición Colombiana como la idónea desde el punto de vista de una mínima manipulación del texto original, una ventaja sin duda (el que no se reordene el texto dejado por el autor permite por ejemplo que, a veces, una fórmula a la que aparentemente le falta algo, quede clara si se mira la anterior). De igual modo señala que en la edición Mexicana-Española se ha introducido una arbitrariedad al haber sido alterando el gdesordenh original en el que fueron escritas una a una las partes añadidas, y eso plantea un inconveniente que afecta al menos a la sensación de autenticidad que nos transmite el texto. Ante esto, hemos optado por respetar la estructura de la edición Colombiana ya que parezca mejor o peor es más cercana a la original usada por el autor. Otro argumento a favor de la edición Colombiana, es que el grueso del texto añadido como resultado de la ampliación, está a continuación del texto viejo del libro original. La prueba la tenemos en la tabla que compara los índices de las obras de 1852 y 1978, donde se observa en detalle a donde ha ido a parar cada parte del tratado antiguo en el moderno (en la edición Colombiana). Puede hacerse la misma comparación con la edición Mexicana-Española y se encontrará como resultado que los textos antiguos y los agregados están mucho más mezclados, por tanto la cuestión de qué edición es mejor queda con lo dicho satisfactoriamente resuelta. De todos modos, ambas son legítimas porque no existe ningún remedio que esté en una edición y no esté en la otra. Aquí lo que se discute es cual edición es la idónea.

 

 

 

2.      Otra cuestión polémica con este libro es la existencia de párrafos omitidos o agregados en una edición respecto la otra (las diferencias que merecen nuestra atención son las que existen entre la primera edición Mexicana-Española y la primera Colombiana, ambas genuinas puesto que son de 1978). Un exhaustivo análisis comparativo entre el texto de 1952 y las dos ediciones de 1978, permite verificar que afortunadamente, este caso concierne exclusivamente a 8 párrafos en toda la obra, y que en todos los casos se trata de párrafos que aparecen en la edición Mexicana-Española y no en la Colombiana. Nuestro dilema es: Si hemos escogido la edición Colombiana para nuestra edición digital precisamente porque nos parece la más correcta, en caso de agregar esos párrafos, se adultera esta, y si nos ceñimos a lo impreso, se corre el riesgo de estar obviando una omisión que podría no ser una corrección del maestro sino de los editores ¿qué hacer? Pues ante todo empecemos por ver esos 8 párrafos:

 

1: las palabras "al lector" del tratado de 1952 vienen detrás de las propias de la edición Mexicana-Española del 78:

 

... médicos gnósticos auténticos, magos y botánicos reales, gente práctica en cuestiones de medicina y magia.

 

El que posare los ojos en este libro, debe saber que la humanidad del siglo XX no está preparada para entenderlo. Esto significa que no ha sido escrito para los bárbaros de esta época tenebrosa, sino para las generaciones del siglo XXII en adelante. Si tú eres, lector amigo, uno de los "llamados", ábrelo confiadamente; estúdialo y practícalo; aprende en él y sella tus labios...

 

¡ATRAS PROFANOS Y PROFANADORES! La Magia es una espada de dos filos. Tan pronto da vida y defiende a los puros y virtuosos, como hiere y destruye a los impuros e indignos.

 

Vosotros profanos y profanadores del siglo XX, al no comprender nuestra misión y nuestras enseñanzas, ignorantes de nuestro sacrificio, vais a reír indiferentemente, unos; a perseguirnos y befarnos, otros. ¡En hora buena! Pues si estamos dando con holgura y generosidad, necesariamente tenemos que recibir de todos algo...

 

¡HOMBRES DE ACUARIO! Samael Aun Weor, el Gran Avatara de la Nueva Era, ha escrito para vosotros este libro. Ha levantado el velo del Santuario para que vosotros oficiéis en él.

 

EL AUTOR

 

2: Este párrafo original del tratado de 1952 omitido en la edición Colombiana del 78:

 

Ha llegado la hora de ACUARIO. Yo, AUN WEOR, he tocado la campana ...

 

 

aparece en su lugar en el texto de 1978 de la edición Mexicana-Española pero convenientemente cambiado:

 

... la sabiduría médica, que otrora el hombre conoció cuando todavía actuaba fuera de la atmósfera viciada de la vida urbana.

 

¡Ha llegado la hora de ACUARIO! Yo, Samael Aun Weor, he tocado la campana de la Nueva Era en el momento crítico de la edad negra. El mundo entero se ha lanzado a la catástrofe final. La Edad de las tinieblas se precipita, y las naciones se aprestan al desastre, unas contra otras. ¿Dónde está vuestra cultura, pueblos bárbaros? ¿Qué se hizo de vuestra ponderada civilización? ¡Los muertos y los inválidos se multiplican como las arenas del mar!

 

Las Epidemias enlutecen el mundo. Por doquiera la muerte avanza triunfante, desoladora. El transitorio poder de ...

 

 

3:

 

Lo que es el SER, muy raros seres humanos lo han comprendido.

 

El GLORIAN es el rayo, que al tocar su "campanada" viene al mundo físico.

 

El GLORIAN es la ley y es la raíz incógnita del hombre.

 

 

4:

 

... o para curarse de cualquier enfermedad. La iglesia tiene 11000 vestales. En la iglesia moran los 24 ancianos del Apocalipsis.

 

La Iglesia tiene 7 Weores, de los cuales 4 estamos encarnados actualmente y 3 están desencarnados. Yo, Samael Aun Weor, maestro de Misterios Mayores, estoy dispuesto a servirle a toda persona que me invoque.

 

La Iglesia tiene siete salones de instrucción esotérica para los discípulos; allí los ...

 

 

5: Esta prohibición de comer carne tiene su historia y quienes conocen el Movimiento Gnóstico no ignoran que al principio el maestro era partidario del vegetarianismo y que luego rectificó su postura al comprender por la experiencia de su iniciación la ley del eterno Trogo Auto-Egocrático Cósmico Común. Es obvio que eliminarla debe considerarse una corrección y no una omisión (el hecho es que la edición Colombiana lo elimina y la Mexicana no):


REGLAS DEL MÉDICO GNÓSTICO

 

1-El médico Gnóstico está totalmente prohibido de comer carnes, de ninguna especie.

 

2-El médico Gnóstico está totalmente prohibido de cohabitar.

 

 

6: Esta reminiscencia del concepto Rosacruz propio de la F.R.A también fue eliminada de la edición Colombiana y persiste en la Mexicana, (a lo que no habría nada que objetar si persistiese todo el texto del 52 eliminado):

 

... palabras del calvario, nos dan poder sobre los siete planos cósmicos. Para que la conciencia mística pueda expresarse a través de nosotros como intuición, tenemos que preparar nuestros siete cuerpos por medio de la magia sexual.

 

Tenemos que realizar a "Atman-Buddhi" en todos nuestros siete cuerpos. Tenemos que despertar el Kundalini, realizar al AUM y al KAOM, y por último, realizarnos en el KAOS.

 

Antes de realizar el Mantram "AUM", tenemos que vivir el Mantram I.A.O. La magia sexual es I.A.O. El Kundalini ...

 

 

7: Originalmente (en 1952) decía:  Yo, AUN WEOR, lamento sinceramente ..., pero naturalmente se adaptó un poco, para incluirlo en la Mexicana:

 

... dicha inefable del Nirvana.

 

g)-Trabajos superiores del Nirvana.

 

6º-Yo, SAMAEL AUN WEOR, lamento sinceramente que cierta sociedad espiritualista se haya lanzado contra la majestad del "YO", y contra la personalidad o instrumento del "YO"; esos conceptos sobre impersonalismos son de carácter "ilusorio". Conozco a fondo los siete grandes "planos" cósmicos, y estoy en capacidad de informarle al mundo que los habitantes de los planos Divino, Monádico, Nirvánico y Buddhico, poseen cada uno un "YO" individual, fuerte y omnipotente, y una recia y robusta personalidad.

 

En los mundos Ádico, Paranirvánico, Nirvánico y Buddhico, viven los dioses más fuertes, de robusta personalidad cósmica, por lo tanto, refuto severamente las falsas aseveraciones sobre impersonalismos espirituales.

 

El "YO" es el "ÍNTIMO" mismo, lo más divino, lo más excelso, lo más sagrado dentro de nuestro SER, y todo lo que atente contra el "YO" o principio "Átmico", es una solemne estupidez que debe merecer nuestro desprecio.

 

Yo, SAMAEL AUN WEOR, declaro que fui el primer hombre en el mundo que entregó a la humanidad los secretos de la Iniciación públicamente, y si el lector de esta obra quiere entrar ahora mismo en el sendero de la INICIACIÓN ...

 

 

Los 7 párrafos anteriores son completamente fieles a la edición de 1952, y como ya hemos dicho NO FIGURAN en la edición Colombiana de 1978 que presentamos, y sí en todas las ediciones de la versión ampliada y corregida herederas de la Mexicana-Española.

 

Las diferencias que existen entre la edición de 1952 y la de 1978, son muchas más además de esos 7 párrafos (se documentan todas y cada una de ellas en la página de revisión de la edición de 1952), hasta ahora sólo decimos aquí que estos 7, y el octavo, están en la edición del 78 Mexicana-Española, y no en la Colombiana del 78. Evidentemente eso es más que suficiente para estar en dificultades ante la pretensión de presentar una edición digital legítima. La gpregunta del millónh es: ¿es corrección del maestro omitir esos párrafos? NO LO SABEMOS, pero probablemente la respuesta es SÍ.

 

Esta cuestión se resuelve satisfactoriamente a la vista del último párrafo:

 

8:

 

... la enfermedad, el cáncer reaparece más tarde con más virulencia y la víctima fallece irremediablemente.

 

Si nada se ha logrado hasta hoy, pésele a los ansiosos desvelos de la ciencia alopática, ¿podrá creerse en las agüitas asoleadas en frascos verdes que preconiza el señor Israel Rojas y en el bejuco de "sapo" que este indica para curar el cáncer?

 

La Venerable LOGIA BLANCA, entrega a la humanidad, por mi conducto, en forma absolutamente gratuita, la fórmula infalible ...

 

Ni siquiera se incorpora el texto completo, el cual aparece así en la edición de 1952:

 

... la enfermedad, el cáncer reaparece más tarde con más virulencia y la víctima fallece irremediablemente.

 

Si nada se ha logrado hasta hoy, pésele a los ansiosos desvelos de la ciencia alopática, ¿podrá creerse en las agüitas asoleadas en frascos verdes que preconiza el señor Israel Rojas y el "bejuco de sapo" que este indica para curar el cáncer? El jugo lechoso del bejuco de sapo sirve para curar la orquitis. ¿Concientemente, de buena fe, o por el contrario, con humos de originalidad se confundió la orquitis con el cáncer?.

 

La Venerable LOGIA BLANCA, entrega a la humanidad, por mi conducto, en forma absolutamente gratuita, la fórmula infalible ...

 

 

La seguridad de que no es equivocado no incluir estos párrafos en la edición digital, además de tenerla en base a que el contenido de los mismos demuestra que reflejan puntos de vista superados por el maestro en su camino y rectificados expresamente a lo largo de su obra (al igual que todos los que se han omitido en ambas ediciones del 78 respecto a la del 52), radica en que este último párrafo, sugiere más bien una inclusión arbitraria e incluso incoherente de todos estos párrafos, o por lo menos pone de relieve que no se pierde gran cosa prescindiendo de ellos, si a eso añadimos que:

 

 

 

La conclusión es que no incluir esos 8 párrafos en esta edición digital, aparte de ser coherente con la edición impresa, es una solución satisfactoria desde el punto de vista de la autenticidad que razonablemente puede tenerse respecto al texto.

 

Si nuestro parecer fuese que tales párrafos son una pérdida injustificable, o que el motivo por el que no están en la edición Colombiana es la pura omisión por error, los habríamos incluido (francamente no tenemos tal impresión, sino la contraria: el error sería incluirlos). Además, nos curamos en salud porque desde esta página también ofrecemos la versión original de 1952.

 

 

 

3.      Una última inconsistencia entre el texto de la edición Colombiana comparado con el de la Mexicana-Española la encontramos en 3 párrafos donde el único cambio consiste en pasar la expresión en primera persona del singular a tercera. Todo el que ha estudiado la obra del maestro sabe que al principio se refería al íntimo como YO (en el sentido de que es el verdadero yo) y al yo como al Satán interior, y que sólo más tarde viene a entender y a explicar el camino de la disolución del YO. Es evidente que al modificar esos párrafos ya escritos en primera persona se persigue evitar que se confunda ese YO gramatical de la expresión con el YO psicológico pluralizado. Es posible que tal cambio sea un corrección expresa del maestro, pero improbable, y de todos modos, teniendo en cuenta que persisten en el texto otros 5 casos de expresión en primera persona (en todos ellos se cambió no obstante AUN WEOR a SAMAEL AUN WEOR) y que al menos en dos de los tres párrafos donde se hizo el cambio quedan partes incoherentes entre sí (las resaltadas en amarillo con las partes resaltadas en azul), hemos "resuelto" poner esos párrafos de nuevo en primera persona del singular como vienen en la edición Mexicana-Española de 1978 y la original de 1972:

 

 

·         Cita 1 en la Edición original de 1952:

 

g)-Trabajos superiores del Nirvana.

 

6º-Yo, AUN WEOR, lamento sinceramente que cierta sociedad espiritualista se haya lanzado contra la majestad del "YO", y contra la personalidad o instrumento del "YO"; esos conceptos sobre impersonalismos son de carácter "ilusorio". Conozco a fondo los siete grandes "planos" cósmicos, y estoy en capacidad de informarle al mundo que los habitantes de los planos Divino, Monádico, Nirvánico y Buddhico, poseen cada uno un "YO" individual, fuerte y omnipotente, y una recia y robusta personalidad.

 

En los mundos Ádico, Paranirvánico, Nirvánico y Buddhico, viven los dioses más fuertes, de robusta personalidad cósmica, por lo tanto, refuto severamente las falsas aseveraciones sobre impersonalismos espirituales.

 

El "YO" es el "ÍNTIMO" mismo, lo más divino, lo más excelso, lo más sagrado dentro de nuestro SER, y todo lo que atente contra el "YO" o principio "Átmico", es una solemne estupidez que debe merecer nuestro desprecio.

 

Yo, AUN WEOR, declaro que fui el primer hombre en el mundo que entregó a la humanidad los secretos de la Iniciación públicamente, y si el lector de esta obra quiere entrar ahora mismo en el sendero de la INICIACIÓN, que se estudie y viva totalmente mis dos libros titulados «El Matrimonio Perfecto» y «La Revolución de Bel». En estos dos libros encontrará todos los secretos de la INICIACIÓN.

 

 

 

g)-Trabajos superiores del Nirvana.

 

SAMAEL AUN WEOR, declara que fue el primer hombre en el mundo que entregó a la humanidad los secretos de la Iniciación públicamente, y si el lector de esta obra quiere entrar ahora mismo en el sendero de la INICIACIÓN, que se estudie y viva totalmente mis dos libros titulados «El Matrimonio Perfecto» y «La Revolución de Bel». En estos dos libros encontrará todos los secretos de la INICIACIÓN.

 

 

 

g)-Trabajos superiores del Nirvana.

 

6º-Yo, SAMAEL AUN WEOR, lamento sinceramente que cierta sociedad espiritualista se haya lanzado contra la majestad del "YO", y contra la personalidad o instrumento del "YO"; esos conceptos sobre impersonalismos son de carácter "ilusorio". Conozco a fondo los siete grandes "planos" cósmicos, y estoy en capacidad de informarle al mundo que los habitantes de los planos Divino, Monádico, Nirvánico y Buddhico, poseen cada uno un "YO" individual, fuerte y omnipotente, y una recia y robusta personalidad.

 

En los mundos Ádico, Paranirvánico, Nirvánico y Buddhico, viven los dioses más fuertes, de robusta personalidad cósmica, por lo tanto, refuto severamente las falsas aseveraciones sobre impersonalismos espirituales.

 

El "YO" es el "ÍNTIMO" mismo, lo más divino, lo más excelso, lo más sagrado dentro de nuestro SER, y todo lo que atente contra el "YO" o principio "Átmico", es una solemne estupidez que debe merecer nuestro desprecio.

 

Yo, SAMAEL AUN WEOR, declaro que fui el primer hombre en el mundo que entregó a la humanidad los secretos de la Iniciación públicamente, y si el lector de esta obra quiere entrar ahora mismo en el sendero de la INICIACIÓN, que se estudie y viva totalmente mis dos libros titulados «El Matrimonio Perfecto» y «La Revolución de Bel». En estos dos libros encontrará todos los secretos de la INICIACIÓN.

 

 

Como puede verse, el párrafo afectado por el cambio está tras uno de los párrafos eliminados como corrección de los que se habló antes. Sea cosa de los editores o corrección del maestro, el caso es que se hizo...

 

 

·         Cita 2 en la Edición original de 1952:

 

... Iniciaciones de Misterios Mayores, sin haber pasado por las nueve Iniciaciones de Misterios Menores.

 

3‹-Yo, AUN WEOR, miembro de la Logia Blanca, Jerarquía a la cual pertenezco, declaro lo siguiente: Lamento muy honradamente que ciertas sociedades espiritualistas no hayan sabido interpretar el sacrificio máximo del Mártir del Gólgota.

 

4‹-Yo, AUN WEOR, Maestro de la Venerable Logia Blanca, lamento muy de veras que los estudiantes de ciertas sociedades secretas jamás hablen sobre las nueve Iniciaciones de Misterios Menores.

 

5‹-Declaro que al llegar al grado de "Aseka" o Hierofante de la Quinta Iniciación de Misterios Mayores, se abren ante el Maestro ...

 

 

 

... Iniciaciones de Misterios Mayores, sin haber pasado por las nueve Iniciaciones de Misterios Menores.

 

3‹-Lamento muy honradamente que ciertas sociedades espiritualistas no hayan sabido interpretar el sacrificio máximo del Mártir del Gólgota.

 

4‹-SAMAEL AUN WEOR, Maestro de la Venerable Logia Blanca, lamenta muy de veras que los estudiantes de ciertas sociedades secretas jamás hablen sobre las nueve Iniciaciones de Misterios Menores.

 

5‹-Declaro que al llegar al grado de "Aseka" o Hierofante de la Quinta Iniciación de Misterios Mayores, se abren ante el Maestro ...

 

 

 

... Iniciaciones de Misterios Mayores, sin haber pasado por las nueve Iniciaciones de Misterios Menores.

 

3‹-Yo, SAMAEL AUN WEOR, miembro de la Logia Blanca, Jerarquía a la cual pertenezco, declaro lo siguiente: Lamento muy honradamente que ciertas sociedades espiritualistas no hayan sabido interpretar el sacrificio máximo del Mártir del Gólgota.

 

4‹-Yo, SAMAEL AUN WEOR, Maestro de la Venerable Logia Blanca, lamento muy de veras que los estudiantes de ciertas sociedades secretas jamás hablen sobre las nueve Iniciaciones de Misterios Menores

 

5‹-Declaro que al llegar al grado de "Aseka" o Hierofante de la Quinta Iniciación de Misterios Mayores, se abren ante el Maestro ...

 

 

Como anécdota, conviene saber que en una moderna reedición de la edición Mexicana publicada por EDICIONES GNÓSTICAS se ha cambiado el número de iniciaciones menores de nueve a ocho, y por experiencia, el que esto escribe conoce que ese dato lo han sacado de cierta grabación del maestro cuyo nombre no recuerdo ahora, donde es preguntado por estas nueve iniciaciones menores y puntualiza el maestro que son ocho y que ese es un viejo error que dejó en sus libros.

 

Se comprenderá nuestra postura al expresar que nosotros no vamos a hacer en esta edición digital tal corrección, porque el interés de toda esta recopilación digital publicada en www.gnosis2002.com es la de dejar los libros como una cuestión cerrada y de acceso gratuito. Ediciones Gnósticas al fin y al cabo es la editorial de una escuela esotérica y es apenas lógico que evolucione y que incorpore a sus reediciones las correcciones que estime oportunas, pero esta página no tiene por qué incorporar mayores correcciones que las que a día de hoy nos parecen imprescindibles e inevitables a sus autores. Es más importante que el hecho en sí de corregir, el que esta recopilación digital de toda la obra del maestro se transmita como está a las personas que independientemente de toda suerte de escuelas y lineamientos exclusivistas pretenda saber algo de cómo empezó todo esto y quiera tener una razonable garantía de autenticidad por la vía del crédito personal. Eso a la larga originará un lineamiento partidista en favor de los que al hacer esto nos autoproclamamos como guardianes y custodios de esta enseñanza, pero en nuestro caso este será siempre un mal menor, una mera coyuntura del devenir del tiempo, entendible siempre desde el sentido común. Nosotros no somos dogmáticos, participamos dando curso a algo que a nuestra vez recibimos en las mejores condiciones que podemos y eso es todo. Lógicamente en un sitio deben terminar las correcciones y dejar todo a la inteligencia del que estudia, y nuestro gusto sería no corregir nada, pero eso no es tampoco posible porque exige hacer las cosas desde el principio de modo diferente (ofreciendo ediciones facsímile de las originales en PDF o similar), para de todos modos tener que corregir los errores de imprenta a la hora de estudiar, puesto que los hubieron (y es lo único que se pretende documentar) en las ediciones digitales en texto que inevitablemente habría que confeccionar como material de estudio. Tales errores a día de hoy aún son identificables, y puesto que hemos recopilado estos textos como hemos podido, bien está corregir y explicar lo que está fuera de duda y pedir al lector que confíe en nuestro buen hacer por la razón, fundamentalmente, de que tampoco le queda más alternativa, pues verá el que estudie comparativamente estas obras que aquí realmente se ha llevado lo más lejos que nos era posible la transmisión de toda la información privilegiada en torno a estos textos que nuestra cercanía cronológica y posibilidad de acceso a sus ediciones originales permite. Esta intervención nuestra ha de tener no obstante un punto final y dejar como resultado un paquete antológico de la obra del maestro que a otros sirva como a nosotros nos está sirviendo.

 

Es lamentable tener que aclarar esto, pero conocemos demasiado bien el estado en que todos nos encontramos, y comprendemos que para muchos estudiantes sinceros estas aclaraciones tan tediosas resultan necesarias.

 

En cuanto a nuestros propios errores, la única forma satisfactoria de estar seguros de que no los hemos cometido, es facilitar ediciones facsímile de los originales, pero eso a día de hoy no es planteable: ya sería bastante poder dejar unas ediciones digitales en texto impecables de todas las obras.